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Brillante: destinado a obtener un acabado
en el que los colores adquieran una mayor fuerza. Este
barniz logra el efecto brillante, además de tener otras
características como su gran adherencia y durabilidad.
Éste, como todos los barnices, otorgan máxima protección
a las superficies tratadas y pintadas, bien sea para
madera natural o teñida. La utilización de este barniz
brillante es especialmente aconsejable para terminar y
proteger decoraciones en ventanas, armarios y todo tipo
de muebles. El uso de este barniz no es recomendable
para aquellas superficies que estén en contacto directo
con el sol, puesto que su durabilidad y resistencia se
merma frente a este elemento.
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Mate: de características similares al
barniz brillante sólo cambia su acabado que está marcado
por la ausencia de brillo. Al aplicarlo se le confiere
mayor resistencia al desgaste, suciedad y manchas
propias del uso diario a los muebles de interiores como
puertas, ventanas, marcos, revestimientos de madera,
zócalos, etc. Cuando se trabaje sobre cuero se
recomienda echar barniz mate para dar un aspecto
natural, puesto que la utilización de un barniz
brillante resaltaría en exceso el objeto.
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Satinado: este tipo de barniz es un
término medio entre los dos anteriores que realza la
belleza natural de las vetas de la madera con su suave
brillo satinado. La terminación del trabajo tendrá algo
de brillo, por lo que resistirá mejor las manchas. El
barniz satinado suele utilizarse para maderas en
interiores o exteriores cubiertos como puertas o
contraventanas.
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Fijador: el uso que se le da al barniz
fijador es para acabado de lienzos, pinturas y otros
trabajos artísticos en los que utilicen oleos acrílicos,
pastel, etc. Este barniz se encargará de preservar estas
pinturas y puede elegirse la versión mate o brillante. |
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